• No te fíes de los enlaces de las páginas que te llegan por correos o medios desconocidos, especialmente cuando accedas a páginas de servicios bancarios o de comercio electrónico. Comprueba que te conducen donde realmente quieras ir.
  • Configura tu cliente de correo con los filtros y métodos de seguridad que posea. Un sistema puede ser configurado para recibir y enviar en modo texto, tal vez quede algo más soso, pero evitaras una fuente de problemas de seguridad y de privacidad.
  • Comprueba la extensión de los archivos que recibes por correo electrónico. No los abras nunca si se trata de ejecutables o de precedencia dudosa o desconocida.
  • Tus amigos, esos que no saben decir en inglés más que «yes», no se han apuntado a una academia milagrosa y por eso te escriben ya en la lengua de Shakespeare: o bien tienen un virus en su ordenador o bien alguien ha usurpado su dirección, pero lo que es seguro es que el archivo adjunto que te envían es un código malicioso.
  • Ni los bancos, ni ninguna otro servicio web que necesite identificación, se va a poner en contacto contigo por correo electrónico para solicitar que confirmes tu nombre de usuario y tu contraseña desde un formulario en el propio mensaje de correo o desde una página a la que se te enlaza desde el mismo: se trata de una práctica para apoderarse de esos datos.
  • Cuando envíes archivos adjuntos coméntalo en el cuerpo del mensaje y haz un breve resumen de su contenido. No envíes nunca archivos ejecutables.
  • Lee despacio y con todo detalle todas las ventanas que se muestran durante la instalación de cualquier aplicación que descargues de Internet, incluso la licencia o el contrato del usuario final. De esta forma te aseguras de que no incluyen ningún software sospechoso.
  • Analiza periódicamente tu equipo con algún programa antiespía.
  • No propagues bulos. Cuando te llega un mensaje avisando de un peligro muy grave, cuando se hace tal o cual cosa, suele ser un bulo difundido por un amigo que te quiere bien pero no se ha preocupado de comprobar la veracidad del contenido. Muchas veces basta con hacer una lectura medianamente atenta y una simple búsqueda en Google para comprobar que el mensaje no es más que un bulo infundado.
  • Cuando envíes mensajes grupales acuérdate que existe la opción CCO o BCC que permite en envío de direcciones ocultas (sobre todo si los destinatarios se desconocen entre ellos) pues si hacemos públicas las direcciones de correo electrónico es fácil que caigan en manos desconocidas y con propósitos muy diversos.
  • No estaría de más que, de vez en cuando pasaras por alguna de las páginas que disponen de secciones divulgativas sobre seguridad para mantener tu información actualizada.